Woody Allen: Los ochenta (’80) con Mia Farrow


El siguiente post corresponde a la etapa de los años ochenta, cuando la actriz Diane Keaton y el director Woody Allen finalizan su relación como pareja y hacen una larga pausa en lo profesional, para dar paso a quien sería la nueva musa en la seguidilla de películas y también su nueva compañera sentimental: Mia Farrow.

Filmografía de Woody Allen en los años ‘80: “Stardust Memories” (1980), “La comedia sexual de una noche de verano” (1982), “Zeling” (1983), “Broadway Danny Rose” (1984), “La rosa púrpura del Cairo” (1985), “Hannah y sus hermanas” (1986), “Días de radio” (1987), “Septiembre” (1987), “King Lear” (1987), “La otra mujer” (1988), “New York Stories” (1989), “Crímenes y pecados” (1989).

Recuerdos, 1980

[Stardust Memories]

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Woody Allen (Sandy Bates), Charlotte Rampling (Dorie), Marie-Christine Barrault (Isobel), Jessica Harper (Daisy), Louise Lasser (secretaria de Sandy Bates).

Comienza Sandy Bates o alguno de sus personajes, perturbado por varias imágenes en un tren (Sharon Stone da un beso a través del vidrio). Al final, montados en un tren se reconcilia con Isobel.

Film en blanco y negro que relata la relación de un comediante y director famoso (Sandy Bates) con su entorno, principalmente con sus parejas o amantes del recuerdo: la novel actriz Dorie (Charlotte Rampling) o la divorciada francesa Isobel (Christine Barrault); involucrando todo en una película dentro de otra película que no se sabe cuándo es la vida del director o si se trata de la retrospectiva de sus producciones.



“Pienso que cualquier relación no está basada ni en el compromiso ni en la madurez ni en la perfección ni en nada de eso. Esta basada en la suerte. Es la clave”.

 


 

Zeling, 1983

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Woody Allen (Leonard Zeling) y Mia Farrow (Eudora Fletcher).

El director y guionista, vuelve al blanco y negro para contar la historia de Leonard Zeling, un ser controversial por su capacidad de transformación y metamorfosis que hace que lo llamen el camaleón humano.

Para los cinéfilos modernos que nos asombramos por la técnica utilizada en la película “Forrest Gump” (1994), pues ese estilo del “documontaje” ya lo había realizado con anterioridad Allen, al contar la historia de un hombre que se codeó con importantes personalidades de la época (poetas y políticos) y vivió la era del jazz, del licor barato, del sombrero de copa, de la depresión y la guerra mundial.

Es una de las mejores interpretaciones de Woody Allen dada la caracterización apoyado del maquillaje y el contexto que asumió, a diferencia de sus otros protagónicos.

 


 

“Solo por querer caer bien se distorsionó a si mismo sin medida… escribió Scotto Fitzgerald.”

“No fue la aprobación de muchos sino el amor de una mujer lo que le cambió la vida.”

 


 

: No se puede creer tanta capacidad creativa, Allen definitivamente no entra en el parámetro de los “normales”.

Broadway Danny Rose, 1984

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Woody Allen (Danny Rose) y Mia Farrow (Tilda).

“En un bar, varios hombres relacionados con el espectáculo cuentan la vida de Danny Rose, representante de artistas de escaso relieve, en los que él proyectaba sus sueños”.

La mejor historia de Danny, es cuando creyó y representó a un temperamental cantante italiano, que gustaba de la bebida y ya no era tan famoso: Lou Canova, casado pero con una amante llamada Tilda (Mia Farrow).

Danny Rose, a petición de su representado Lou, será la fachada para que la amante asista a un concierto del cantante del olvido. De allí en adelante comienza los enredos entre el representante, el cantante, la amante y la mafia.

En esta ocasión Mia Farrow con la construcción del personaje más osado y con chispa, fue nominada al premio Golden Globe galardón que obtuvo Kathleen Turner por “Tras la esmeralda perdida”.

: Woody Allen, vuelve a su cómoda actuación como Woody Allen con un nombre distinto, cuestión que no disgusta y hay que aceptar que de sus gafas y estilo, no saldrá.

* Pee Wee (pájaro de un “artista” que Danny representa).

 

La rosa púrpura del Cairo, 1985

[The Purple Rose of Cairo]

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Mia Farrow (Cecilia), Jeff Daniels (Tom Baxter / Gil Shepherd) y Danny Aiello (Monk).

El ingenioso argumento trata de la gris Cecilia (Mia Farrow), una torpe y despistada camarera casada con el vago, ordinario y machista Monk (Danny Aiello). En su monótono día a día, disfruta asistiendo a un cine cercano y cada vez se hace constante sentarse a disfrutar fielmente de su película preferida: La rosa púrpura del Cairo.

Contado así, es una trama común que podría identificar al público con el personaje central que nos regala Allen, solo que en tiempos modernos el espectador cuenta con variedad de formatos para el divertimiento fílmico más allá de una sala de cine, por lo que igual a Cecilia, muchos vemos repetidas veces una misma película para pasar el tiempo, entretenernos o evadir la realidad.

Hasta que –y ahora sí viene lo ingenioso- la ficción dentro de la ficción tomó vida. Es decir, el personaje Tom Baxter (Jeff Daniels) salió de la película ‘La rosa púrpura del Cairo’ enamorado a primera vista de su asidua espectadora Cecilia. Lo que causó un gran revuelo dentro de los integrantes de la película que no podían seguir la acción porque el protagonista y galán de la historia, salió a vivir algo desconocido: la “realidad”.

Situación racionalmente imposible vivirlo, pero seguro a más de uno le ha ocurrido algo similar con el poder que da la imaginación o en un creativo sueño, sin ser dicho recurso el usado por Allen para justificar la mágica trama, él nos tiene acostumbrados a fusionar el teatro, la música, la radio y el propio cine, de hacer collages audiovisuales, incluir animados, volver al blanco y negro, romper la lógica sin ningún pudor y además, sin el reproche de la mayoría de los cinéfilos que pareciera aceptarle todo lo que provenga de su ingenio. Con el neoyorquino el sentido figurado no existe, para él todo es posible y hace nuestra fantasía realidad.

Ese personaje femenino encuentra en ir al cine un alivio existencial y una pausa a su sumisa cotidianidad. Cecilia se adentra a un mundo perfecto, romántico, glamoroso, lleno de aventuras, de buena vida y final feliz, todo lo contrario a su contexto. De hecho y otra parte curiosa del filme, el público que acompaña en la sala a la solitaria mujer, también ve esa especie de espanto guionado que sale de la pantalla. Lo que podría significar que todos están al borde de la locura o están evadiendo sus propias miserias en una época ambientada en la crisis económica de los años treinta, de poco divertimiento general y del sometimiento femenino que la lleva a perder su tiempo creyendo que gana horas de felicidad. Sí, muchos (as) cuando asistimos al cine hacemos igual que Cecilia, y no tiene que ver con el cúmulo de frustraciones o fracasos que se lleve a cuesta, es simplemente una reacción válida escapar del caótico mundo, huir a un espacio momentánea de acción, fantasía o amor desmedido y, detallarlo cuantas veces se quiera creer ese cuento ya conocido de un ‘The End’ complaciente, que no es el caso de la realidad de Cecilia.

Siempre y cuando se pueda separar un espacio del otro, no hay daño alguno, pero la protagonista logró estar a un límite de la locura, quizás otros personajes también estuvieron al borde de cruzar la raya, porque al igual que ella ven salir a los otros personajes de la pantalla, sólo que Cecilia experimentó la rara situación de relacionarse con el personaje y con el actor, hasta tal punto que pudo traspasar la pantalla junto a Tom Baxter y sentir un amor posible con Gil Shepherd, y con cualquiera de los dos pretendientes, ilusionarse hasta fortalecerse y decidir escapar con uno de ellos, y huir de la desgraciada vida soportando a Monk.

Esta casi comedia es una triste historia de una mujer de autoestima baja, maltratada y de aburrida costumbre existencial, que encontró como salida el séptimo arte. Es un drama con un final desolador para quien se compadece de Cecilia, pero para ella, así vuelva a empezar la rutina cinéfila, siempre recuperará el tiempo con la magia de la ficción.

¿Cómo no nominar a Woody Allen al premio de la academia por tan original guión?, así no haya ganado la estatuilla esta vez, el mérito es indiscutible, así como la actuación y perfil claro del personaje de Cecilia (diferente construcción a su anterior trabajo) quien también debió ser reconocida: Mia Farrow.

Hannah y sus hermanas, 1986

[Hannah and her sisters]

 

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Mia Farrow (Hannah), Dianne Wiest (Holly), Barbara Hershey (Lee), Michael Caine (Elliot), Woody Allen (Mickey).

Hannah es la mayor de tres hermanas, tiene una vida feliz, exitosa como actriz, madre y esposa, hasta que su marido Elliot se enamora de Lee, una de sus hermanas.

De siete nominaciones al premio de la academia, obtuvo tres galardones: mejor actor de soporte (Michael Caine), mejor actriz de soporte (Dianne Wiest) y mejor guión (Woody Allen).

: La infidelidad entre parientes, resulta una recurrente temática en la filmografía del cineasta.

 

Días de radio, 1987

[Radio Days]

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Mia Farrow (Sally White), Dianne Wiest (Bea), Paul Herman (Burglar) y Woody Allen (Narrador en off)

Una voz en off (Woody Allen), narra la relación que existe entre algunos personajes y el avance del medio radial en la época dorada de ésta.

Ese personaje en off contó su historia desde la infancia cuando vivió con su padre, madre y tía, abuelos y con la prima Guti que gustaba de espiar las llamadas telefónicas de los vecinos.

Hermosa forma de mostrar esta película, delicada y llena de detalles, una referencia importante para estudiantes de publicidad y audiovisuales o todo aquel interesado del medio sonoro de los años cuarenta.

A todo aquel que escribe, se le hace inevitable que su “yo” forme parte de lo que se cuenta, Woody Allen no se escapa de ello, y de negar la relación del personaje judío, delgado con lentes, y demás situaciones de la ficción, semejante a lo que se conoce de su vida personal, el público no le creería porque hay una evidente pincelada autobiográfica.

Como hecho curioso, la actriz Diane Keaton después de tanto tiempo ausente de la filmografía de Woody Allen, hizo una breve participación en éste cuidado metraje, cinta que logró dos nominaciones al premio de la academia, sin obtener algún galardón.

: ¡Qué diseño de arte!

Septiembre, 1987

[September]

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Mia Farrow (Lana), Dianne Weist (Stephanie), Elaine Stritch (Diane), Sam Waterston (Peter), Denholm Elliott (Howard) y Jack Warden (Lloyd).

Drama arriesgado porque la dinámica de los personajes transcurre sólo dentro de las paredes de una casa de verano, muy al estilo Chejov. Inspirada en una historia real que a las nuevas generaciones los acercará a un hecho que está en el pasado pero que no todos conocen, y es un episodio en la vida de la actriz Lana Turner, y desde ese punto de vista despertará mayor curiosidad la ficción recreada por Allen.

Fabuloso la construcción de los seis personajes. En cada diálogo van aportando al espectador más de ellos, de su pasado, sus miedos, como piensan y se comportan. Al espectador no le quedará duda como es Lane, porque desde el inicio se muestra de emociones marcadas por la experiencia del pasado, que proyecta en su madre el resentimiento por su conducta y estado de ánimo, dado el señalamiento social por un crimen no cometido. Cautiva de la depresión, del amor no correspondido y de motivaciones a medias (retomar la fotografía, escribir un libro, vender la casa). Diane, se diferencia en cuanto al temperamento de su hija, por ser una mujer extrovertida, vital, espontánea, cercana al cinismo y sin culpas diarias, dispuesta al cambio, a la aventura, a seguir pese a verse en el cruel espejo. Siente más amor por si misma que por su única hija.

 


 

“Te miras al espejo y notas que te falta algo”

 


 

No hay ni una pizca de comicidad, es una descripción continua de lo que ellos quieren y sólo pocos logran, el amor inmediato, quizás fugaz como los días que quedan de agosto.

Rey Lear, 1987

[King Lear]

Dirección: Jean-Luc Godard.

Guión: Richard Debuisne, Jean-Luc Godard, Norman Mailer, Peter Sellars (basado en la obra de teatro de Williams Shakespeare).

Actuaciones: Woody Allen (Mr. Alien), Freddy Buache (Profesor Quentin), Leos Carax (Edgar), Jean-Luc Godard (Profesor Pluggy) y Peter Sellars (William Shakespeare jr.)

Para los seguidores de las adaptaciones cinematográficas de las obras de William Shakespeare, será atractivo ver esta nueva versión del rey que en su momento fue interpretado por Orson Welles (1953) y Laurence Olivier (1983).

Es una idea original en un largometraje experimental, parece un favor de amigos la participación de Woody Allen, de hecho, el neoyorquino ya había trabajado en un documental con Jean-Luc Godard. De resto, es un metraje que pasará sin pena ni gloria, una película rara (y somnolienta).

 

La otra mujer, 1988

[Another Woman]

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Gena Rowlands (Marion), Mia Farrow (Hope), Ian Holm, Gene Hackman

Marion Post (Gena Rowlands) es una exitosa directora de filosofía en la universidad, se casó por segunda vez con Ken, un hombre que engañó a su esposa enferma para estar con ella. Tiene licencia del trabajo para escribir un libro, para ello se muda a una oficina que coincide con un consultorio psiquiátrico, con la particularidad que se oye las conversaciones que tiene el psicoanalista con sus pacientes, es el caso de la deprimida Hope (Mia Farrow).

Una historia de contraste. Una mujer está en la cúspide del éxito a sus 50 años de edad y otra, mucho más joven, está en el fondo emocionalmente. Nada es lo que parece, Marion vive engañándose pensando que todas la quieren y respetan, y resulta que no tiene afectos sinceros y pierde al único amor que se le cruzó en el camino. Mientras Hope, que está casada y embarazada, encontró en alguien que está peor que ella, la solución a sus problemas existenciales. Esa condición de inferioridad del otro, hace que ella también se autoengañe curándose, porque si alguien siendo exitoso, resulta estar triste y vacío, entonces desde su condición depresiva le incentiva a subir el ánimo y mejorar viéndose reflejado en ese espejo. Eso le pasó a Hope luego de conocer y charlar con Marion.

La protagonista mientras más descubrió de sí misma y de quienes le rodeaban, le permitió fortalecerse, crecer y mejorar sus relaciones importantes. Drama (menos intenso que ‘Interiores’) de máscaras y simbologías, de engaños y autoengaños, de psicoanálisis, análisis y autoanálisis.

 

Historias de New York, 1989

[New York Stories]

Guión y dirección: Woody Allen, Francis Ford Coppola, Richard Price.

Actuaciones: Woody Allen, Mia Farrow, Marvin Chatinover, Mae Questel, Molly Regan, Julie Kavner, Heather McComb, Talia Shire, Giancarlo Giannini, Carole Bouquet, Adrien Brody, Chris Elliott, Nick Nolte, Patrick O’Neal, Rosanna Arquette, Steve Buscemi.

 

Crímenes y pecados, 1989

[Crimes and Misdemeanors]

Guión y dirección: Woody Allen.

Actuaciones: Martin Landau (Judah Rosenthal), Woody Allen (Cliff Stern), Mia Farrow, Bill Bernstein (Lester) y Anjelica Huston (Dolores).

Dos dramas que contado en películas distintas, no causarían la misma reflexión existencial que al estar narradas de forma paralela en un mismo filme, donde los protagonistas sólo se encuentran justificadamente al final de la cinta.

La consecuencia tanto del éxito (Lester y Judah) como del fracaso (del documentalista Cliff) muestran una visión pesimista por actos cometidos o decisiones a tiempo o destiempo, bien sea por un crimen sin castigo al culpable o un pecado sin consecuencia a terceros, por lo que la teoría y la práctica no siempre van de la mano en la naturaleza humana.

Metraje también conocida con el título “Delitos y faltas” que contó con tres nominaciones al premio de la academia a mejor guión, dirección y actuación de Martin Landau, desplazados en dichos rubros por el arrollador éxito de la ‘Guerra de las galaxias’.

Destacado:

  • Los ataques de celos y venganza de Dolores (Anjelica Huston) contra la pérdida y desamor de Judah Rosenthal (Martin Landau).
  • Escena de Judah Rosenthal con la familia judía.
  • Una de las escenas finales, donde conversan Judah Rosenthal (Martin Landau) y Cliff Stern (Woody Allen).

*Sountrack

:¡Culpa y reflexión!

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