Mad Max: Repaso de la trilogía

Ya estrenada la cuarta entrega de la franquicia australiana Mad Max, vale la pena hacer memoria de las tres anteriores películas, de esa manera repasamos cómo comenzó y culminó la trilogía de George Miller, y comprendemos de mejor forma los conectores que hay entre esas historias ochenteras y la nueva, luego de 30 años.

¡Acción!

Mad Max (1979)

Director: George Miller.

Elenco: Mel Gibson (Max), Joanne Samuel (Jessie), Hugh Keays-Byrne (Toecutter), Steve Bisley (Jim ‘el Ganso’)…

Escenas Mad Max 1 (1979)

Partamos de la base que Mad Max (1979) es un road movie de modesto presupuesto, que no tenía la intención de extender el personaje a varías secuelas. Pasó. Y nació en una época donde la telecomunicaciones no eran el bombardeo actual, así que para quien no tenía referencia alguna de este filme, y que lo vio por tv local (ni siquiera en el cine), entendió de la primogénita de Miller lo elemental: Un honesto policía (Mel Gibson) renunció a su trabajo luego que unos pandilleros ultimaron a su amigo (Steve Bisley), y buscó venganza cuando esos mismo delincuentes, asesinaron a su esposa (Joanne Samuel) e hijo.

¡Nacido con un volante en la mano y con el pie en el acelerador!

¡Soy el Jinete de la Noche viajando a velocidad mortal!

En la temprana edad en la cual muchos vimos esa “locura máxima”, era de menor importancia la parte social y filosófica que pudiera contener la cinta. Qué íbamos a MM-1 Palacio de justiciacomprender que “a unos años del presente” (de aquel presente de los años ochenta), los destrozos en infraestructuras como es el caso del centro de policía adornado con el cartel destartalado del palacio de justicia, además de simbolizar lo desequilibrada que es la justicia (en el pasado, presente y futuro), le estaría indicando al público que esa estructura está así como parte de las consecuencias de la destrucción del mundo. Es poca la deducción inmediata que se puede tener de la psicología de los pandilleros comandado por Toecutter (Hugh Keays-Byrne), sólo cuando se vuelve a ver la película, es posible detenerse en los detalles, o esa retahíla antes de morir el “jinete de la noche” ¿fue en vano?. No. Esa juventud quedó sin rumbo, afectada y vive para hostigar inocentes y someterlos como metáfora de la anarquía del futuro que vislumbró Miller. Pero en una primera lectura, son unos motochoros que para actuar vilmente no necesitan un apocalipsis, actúan ilegalmente porque disfrutan haciendo daño. Insisto, con la pocaMM 2 Robando gasolina edad y la nula información que se podía obtener de forma inmediata sobre cualquier tema, no era sospechable en ese desolado contexto, la vital importancia de la gasolina, del porqué de la escasez y robo del combustible. Quizás si se hubiera visto la desesperación por conseguir comida, agua, medicinas, preservativo, papel toilette, y también la gasolina, ¿habría sido de mayor elocuencia la trama post apocalíptica?.

Buscar información fuera no habría sido necesario si dentro de la película, se le hubiera dado más pistas al espectador, para captar mejor el contexto y las reacciones de algunos personajes, incluso, aceptar que lo visto se trató de ciencia ficción. Desde la mirada de cualquier época que se analice la franquicia, fue aventura en la carretera, limitado, pero de mayor realismo, cercano y posible desde la ambientación naturalista hasta la construcción del personaje principal (honesto, amoroso, amiguero, familiar, y luego su transformación). Un drama de acción para adultos (desnudos, escenas de violencia e ilegalidad), si bien hay escenas que son risibles comparado con lo que ven en la actualidad los niños y adolescentes.

Mad Max 2 (1981)

Director: George Miller.

Elenco: Mel Gibson (Max), Bruce Spence (Capitán Gyro), Emil Minty (el niño), Michael Preston (Pappagallo), Kjell Nilsson (Humungus), Virginia Hey (la guerrera)…

Escenas Mad Max 2 (1981)

Por fortuna para los espectadores, el creador de Mad Max hizo una segunda parte: El guerrero de la carretera (1981), metraje con mejor estructura y más entendible gracias a la introducción en off recordándonos lo que había pasado en el mundo y quién era Max Rockatansky; algo más alocada en la visión del futuro post apocalíptico (autos, estilo, peinados y vestuario punk-rock-sado), con una buena dosis de humor (Max, el capitán Gyro, el niño). Conservando el solitario sobreviviente su vestimenta de cuero negro y su auto “Interceptor”, sumando no por mucho tiempo, un nuevo compañero: un perro.

Esta vez los malhechores serían Wez (Vernon Wells) comandado por Lord Humungus (Kjell Nilsson), ambos pertenecientes a los azotes interesados en la gasolina para mantener sus carros andando, combustible que tiene el grupo liderizado por Pappagallo (Michael Preston), ya que desde esa Ciudadaela se extrae y refina la materia prima que los mantiene sobreviviendo mientras encuentran el momento apropiado para viajar en busca de un lugar mejor. Max por conveniencia hace un trato para ayudar ayudándose. Cumple, y carga hasta más no poder su auto con el vital combustible, se va sin lograr su viaje en solitario, ya que es alcanzado por los punk-sados. Mal herido, el capitán lo salva regresándolo a la Ciudadela.

Si en la primera entrega, que no pretendía ser parte de una franquicia, se mostró continuidad en espacio y tiempo, con acciones y reacciones posibles, para este atípico western hubo más excentricidades, y gracias al compendio inicial, se logró entender que todo ha cambiado radicalmente en los seres humanos.

Ciencia ficción para mayores de 18 años (violencia), pero seguro desde antes los adolescentes no perderán la oportunidad de ver completa revolcadas y choques sobre ruedas.

Mad Max (1985)

Director: George Miller & George Ogilvie.

Elenco: Mel Gibson (Max), Tina Turner (Tía Entity), Bruce Spence (Jedediah)…

Escenas Mad Max 3 (1985)

Cuatro años después, conocimos la tercera propuesta: Mad Max más allá de la cúpula del trueno (1985), dio un giro importante (raro), esta vez sin introducción ni imágenes del pasado (igual que Mad Max 1), y similar a las anteriores, no hay un tiempo especifico que deje claro cuántos años o décadas han transcurrido, sin embargo, no nos queda duda que el tiempo ha pasado aunque el ser humano no evolucionó.

El protagonista seguía siendo el australiano Mel Gibson con el ya ruñido traje negro de cuero y con otro auto porque el anterior quedó destrozado; también participó el actor Bruce Spence esta vez como el piloto Jedediah; se sumó la reconocida y talentosa cantante Tina Turner interpretando a la Tía Entity.

La historia se desarrolló intencionalmente en dos contextos completamente opuestos. En la primera parte de esta entrega, Max Rockatansky luego de ser despojado de sus pertenencias y caminar el desierto, llegó a Bartertown (Truequelandia o Negociudad), una ciudadela mezcla de varias culturas, donde están los ruines bachaqueros capaces de vender agua con radiación como si se tratara de agua pura. Dicha ciudad “civilizada” la construyó la Tía Entity que quiere liquidar al jefe del bajo mundo que impulsó el gas metano producido con las heces de los cerdos*. Max buscando sus pertenencias robadas entró a dicha fortaleza y acordó con la dictadora, vencer a Pinky (Golpeador) y Cerebro (Maestro) en aquel lugar oscuro y enterrado. Y precisamente, dando sentido al título, se ejecuta en la cúpula del trueno una brillante pelea, un circo romano futurista, lleno de acción, destreza, ingenio y mucho humor. Al no concretarse el trato, la Tía destierra a Max, lo montan en un caballo para que siguiera el desierto sin rumbo.

Más allá, la historia dio un giro de luz. Del desierto y de aquella oscuridad del submundo, pasó a un paraíso de niños y adolescentes. En esa ruptura el espectador perdió el sentido de la orientación, no supo para donde apuntó la historia y cómo conectaría con lo anterior narrado. Ese quiebre pudo ser para bien o para mal, para quienes aún éramos infantes cuando vimos esta película (en tv local), la aventura entre el guerrero y los menores de edad nos resultó entretenido porque de las tres secuelas, estaba más cercano a nosotros. En todo caso, y como estilo del protagonista, Max se vio obligado por las circunstancias a participar en una nueva ayuda, ya no debía buscar una camioneta para trasladar gasolina, o conducir un camión exponiéndose al peligro. Al antihéroe le tocó hacerse cargo de la generación del futuro, salvarlos en búsqueda de un lugar seguro para comenzar de nuevo.

Para enaltecer más lo visto, se acentúa el maquillaje, tatuajes, máscaras, una banda sonora más notable, un filme para adolescentes y adultos. En los créditos finales, el temazo de Tina Turner nominado al Golden Globe como mejor canción original: ‘We Don’t Need Another Hero’.

*Curioso ese “fetichismo” del director por los cochinos, cerdos o marranos, como prefiera, la presencia de estos animales están muy presentes en su filmografía, incluyendo en estas películas post apocalipticas.
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