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ESCLAVO DE DIOS (2013)

Director: Joel Novoa Schneider.

Guión: Fernando Butazzoni.

Elenco: Mohammed Alkhaldi (Ahmed Al Hassamah), Vando Villamil (David), Daniela Alvarado (Ines), Devorah Lynne Dishington (Aqsa).

El thriller que gira en torno a hechos del pasado que desatan conflictos y fanatismos aún presentes, no sólo reflejado en el argumento de la historia sino visto por la polémica innecesaria creada desde el régimen, donde antes de la proyección de la película se obligó a pasar un cortometraje documental antisemita (pro palestina) con la intención de desvirtuar así la propuesta de Novoa.


¡Acción!

En el año 1990 llegó a Caracas el libanes Ahmed Al Hassamah para esconderse mientras le llegaba su turno como terrorista suicida, en ese proceso cambió de identidad (Sergio), formó una familia y trabajará como doctor en un hospital. Por otro lado, en Argentina vive con su esposa e hija, el agente David israelí-argentino del Servicio de Inteligencia del Mossad, con la misión de atrapar terroristas y evitar atentados. De ambos personajes en extremos distintos, conoceremos por medio del flashbacks hechos que marcaron su infancia e hicieron que cada uno esté en posiciones encontradas.

Ahmed, como otros representantes de la célula terrorista, aterrizaron en Argentina preparados para accionar sus planes criminales contra la comunidad judía de ese país, el primero de ellos se realizó en la Asociación Mutual Israelita Argentina con más de ochenta fallecidos. El siguiente atentado contra una Sinagoga quien deberá ejecutarlo es Ahmed, para ello se preparó, grabó un video de odio a los judíos y llamó por teléfono para despedirse de su familia venezolana que no sabe la verdadera identidad e intenciones del libanes. Entre la impaciencia y miedo (que poco se notó), el doctor francotirador salió del refugio de criminales y fue visto por el agente David, quien con una memoria prodigiosa hizo un recuento mental fotográfico, lo identificó y persiguió. Al percatarse Ahmed de estar siendo seguido, golpeó al agente y logró escapar del lugar.

Los planes continuarían. El terrorista listo dentro del auto y con la bomba encima para cumplir su cometido, estando en el sitio dudó, (y sin una gota de sudor visible), no se atrevió a activar el dispositivo. Desde ese momento, sería perseguido no sólo por el agente sino por sus propios compañeros por considerarlo un traidor. El resto tendrá que verlo.


Este importante drama en la cinematografía nacional, a logrado mayores comentarios en la web por la controversia de imponer un cortometraje sesgado que por el análisis crítico de la película, y eso quizás ayude a edulcorar los contras del criollo “Paradise Now”, para enfocarse en un hecho sin precedente en el país (que recuerde o sepa) y que sin duda llamó la atención, aunque en una dictadura disfrazada de “democracia”, nada debería sorprender.

Sin embargo, ¿no es suficiente con nuestros propios conflictos personales y peor aún, con la problemática divisionista político-social que sufrimos en el país, como para estar izando banderas que no nos corresponden?

Ese podría ser un punto que aleje a los venezolanos de la película, teniendo suficiente con la realidad que le rodea como para entender a cabalidad el conflicto árabe-israelí o parcializarse por un sentir u otro. Pero es que en Esclavo de Dios como toda obra literaria y cinematográfica, suman protagónicos y antagónicos, fuerzas contrarias que se oponen por ideologías, por distintas visiones de vida, nacionalidades, poder, amor, y un sin fin de lados opuestos que crean un problema inicial, lo desarrollan y concluyen. Esta vez, no es la primera ni la ultima ocasión que eso se ve en pantalla, por eso es hasta infantil –muy común del régimen- esa postura de llevar la contraria porque sí ante una filme que necesitaba a dos personajes de lados distintos, punto.

Sabemos que Novoa planteó un conflicto que no nos pertenece directamente a los venezolanos, y que sí nos involucra por ser Latinoamérica, de vieja data, cuna de delincuentes nacionales e internacionales (acrecentado en estos catorce años), a su vez, aprovechó para mostrarnos claramente un hecho de división, intolerancia y fanatismo, que sirve como referencia a toda sociedad en batalla sin descanso que respira el círculo vicioso de la violencia.

Y sí, no dudo que en el fondo más allá de la pugna entre árabes e israelíes o de dos personajes que rezan diferente, se trató es de buscar la reflexión por medio del problema del otro para comparar en raíces del pasado que siguen dando frutos podridos en la actualidad, que de no talarse esos bajos instintos seguirán creciendo y envenenando a generaciones que continuarán comiendo de esa gusanera del odio.

Asimismo, el mensaje es parar a tiempo, redimirse y poder cambiar su propia historia aún siendo radicales religiosos o políticos adoctrinados para la venganza por siempre, y no cegarse viendo el enemigo del otro lado, cuando el enemigo puede estar en la misma cera.

El director puede darse por pagado, porque el mejor ejemplo que refuerza el trasfondo del metraje, es el hecho que sea precisamente radicales de una secta partidista, quienes impongan algo contra la voluntad de los creadores y del público. Es esa conexión del antes, durante y después de la proyección, lo que dejó en evidencia la intolerancia expuesta en la ficción nada alejada de la realidad y que debemos erradicar, dependerá de nuestra decisión individual como Ahmed.


Para finalizar, viendo la película piensas: es que no parece venezolana, solo pocos actores te recuerdan que sí, es un drama factura nacional, y sigues pensando ¿Llegó a Argentina y es el aeropuerto internacional de Ecslavo de Dios  Desde Argentina - ¿CANTV?la Guaira?, me confundo otra vez, ¿en cuál país están?, ¿cómo va a llamar desde Argentina con un teléfono CANTV? ¡Espera chico!, vas a explotar y estás dudando, por lo menos que se note algo de angustia. ¡Qué raro! En plena acción, por un momento te das cuenta ¿y no hay groserías?, ¿tampoco veo morisquetas actorales y sobreactuaciones? y ¿no hay alguno con el tonito malandro caraqueño?. Al final, pese a los detalles, queda la sensación de respeto y seriedad que se le dio a la historia.

 


Destacado

  • La idea, la investigación y el desarrollo.
  • Quizás para no sobrepasarse faltó transmitir la emoción y conectar con el público, sin embargo, todos los actores estuvieron correctos con sus personajes.
  • La música, medida para cada ocasión.
  • El mensaje, lo mejor del metraje.

RECOMENDADA

 

Estreno en Venezuela: 28 de junio de 2013.


Ver también



DESTE

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2 comentarios el “ESCLAVO DE DIOS (2013)

  1. Hola, cierto, “el director puede darse por pagado”, con tanta imposición la película logró mayor aceptación pero además, se comprobó lo que hace falta más películas así que dejen en evidencia el autoritarismo en el país.

    • Hola! Así es, éste tipo de películas vale la pena verla para comparar y reflexionar.
      Gracias por participar.

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