CENIZAS ETERNAS (2011)

Cenizas eternas, 2011 [Cenizas eternas, 2011]

Guión y dirección: Margarita Cadenas.

Elenco: Patricia Velásquez (Ana), Arlette Torres (Maroma), Beatriz Vázquez (Aida), Marcos Moreno (Moriwë), Ángeles Cruz (Matiri), Danay Garcia (Elena), Camila Alcántara (niña Elena), Erich Wildpret (Ricardo).

Página web: www.cenizaseternas.com

Si algo cautiva de la película y por razones obvias, es la participación de la venezolana Patricia Velásquez a quien no vemos con frecuencia en pantalla grande, más allá de La Momia I y II. Otro atractivo que se suma, es la temática indígena que no es la primera vez que se toca en el cine nacional pero si es un aporte para las nuevas generaciones.

Argumento

Todo inició en un ambiente añejado e impostado, cuando las hermanas –o ¿amigas?- Ana (Patricia Velásquez) y Aida (Beatriz Vázquez) conversan del viaje que la primera de ellas estaría próximo a realizar. La hermana siente angustia, Ana le responde que ella siempre se cuida. En medio de una brújala rota que pareciera indicar un mal augurio, la joven madre se despidió afectuosamente de sus familiares. Al llegar a la hermosa selva, Ana junto a su esposo, disfrutaron del paisaje hasta que una trágica tormenta los separó y la viuda perdida en pleno monte, conservó la esperanza de volver a ver a su hija.

Por fortuna, la desolada mujer no debió hacer amistad con los objetos inanimados al estilo Tom Hanks en el Náufrago ya que surgió el encuentro entre la protagonista y los indios. Desde esa escena antes o durante –no recuerdo-, se notó cambios de color (blanco y negro) y textura (granulada), quizás necesarios para los creativos pero efectos molestos al espectador.

La desgastada fémina se adaptó a lo que pudo ser una momentánea realidad y no fue. Pasado los días o tal vez meses, a un indio –pareja de su amiga Maroma- le provocó la extranjera y la forzó sexualmente, lo que en la cultura indígena no se percibe como tal, no obstante, Ana pareciera disculpar y entender el salvaje hecho ya que pasado otro tiempo más, ni siquiera hizo el fallido intento -al estilo de la telenovela Leonela-, de vengarse de aquel hombre hasta ir perdonándolo, según lo visto la civilizada dama asumió rapidito el sumiso patrón de la mujer indígena.

Después de aquel “como si nada” donde la capitalina, si es que era capitalina, no salió embarazada, resultó que Maroma (Arlette Torres) sí estaba en cinta hasta que abortó de forma natural, eso sí, con el guayuco puesto.

Sigue transcurriendo los años, que el espectador debe entender como tal, y Ana se conservó bastante bien, con su larga cabellera, y hablando con mayor fluidez el yanomami, más familiarizada con quienes la rodeaban y cazando todo bicho con uña que se le atravesara.

En cuanto a la realidad de concreto y en paralelo a la selva, se mostró diferentes edades de Elena (Danay Garcia) quien fue criada por Aida. Contradictoriamente, no se conoció mucho del personaje, a lo sumo se supo que la joven estudió en Europa (aunque la actriz modificó muy poco su marcado acento cubano) y siempre mantuvo la presencia de su ausente madre, hasta el punto de creer que podría estar viva y querer buscarla. Lo demás, tendrá que verlo.

 

Actuaciones

Salvo momentáneas excepciones, hubo mucha impostación y poca credibilidad desde el inicio del metraje, por ende sólo se considerará a la actriz principal:

Ana (Patricia Velásquez), es el personaje más completo de la historia y quien pasó por varios matices de imagen e interpretación. A nivel físico por el simple hecho de despojarse de su belleza y su ropa. Lo que no fue suficiente para una actuación redonda, no sólo porque mantuvo el cabello largo (a lo ex secuestrada Ingrid Betancurt) sino por el nivel interno del personaje que le costó fluir (llorar hasta ver las lágrimas) en medio de tanta soledad selvática, en el acto de violación o al reencontrase con su hija.

Sin embargo, considerando que en la trama el mayor peso actoral giró en torno a ella, sin duda, salió airosa en una entrega casi total de su parte y posiblemente, uno de los mayores retos que la actriz ha tenido en el séptimo arte.

 

 

Si el tono de la película, hubiera estado creado como un falso documental, el resultado sería más moderno e interesante, de lo contrario quedó como una larga película más. Entonces, prepárese para ver mucho drama, poca risa, algunas incongruencias y buenas intenciones en un film que no disgusta, tampoco es lo mejor ni lo peor del cine venezolano, es un buen inicio tanto para la directora como para Patricia Velásquez quien por primera vez incursionó en una producción nacional.

 

Estreno: 09.12.11

Vista: 21.12.11

 

 

 

 

Ver también:

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