LA OLA (2008): LA FICCIÓN NO SUPERA LA REALIDAD

(…) De lo que faltó por expresar, surgió un segundo escrito de la misma película enfocada en algunos líderes positivos en la docencia cinematográfica, ejemplos de educadores efectivos que hacen falta en la vida real. Y se aprovechó para realizar una comparación gráfica de la secta satánica del régimen dictatorial en Venezuela versus ‘La Ola’. Realidad vs ficción

[Die Welle, 2008]

Die-Welle-2008 Dirección: Dennis Gansel.

Elenco: Jürgen Vogel (Rainer Wenger), Frederick Lau (Tim), Max Riemelt (Marco), Jennifer Ulrich (Karo), Christiane Paul (Anke Wenger), Elyas M’Barek (Sinan), Cristina Do Rego (Lisa), Jacob Matschenz (Dennis), Maximilian Mauff (Kevin), Ferdinand Schmidt-Modrow (Ferdi).

El sencillo y bien hecho film alemán LA OLA, tiene distintos puntos de vista de análisis, ya que toca temas sensibles como la posibilidad, en cualquier momento, de volver a la autocracia; así como también se trata la educación, la juventud y la política, y la unión de cada una de estas áreas para causar transformación en el ser humano, mezcla que funciona para bien y en otros casos para mal.

En el séptimo arte ya vimos al educador Mark Thackeray (Sidney Poitier) lidiando con un grupo de malandrines en la producción Rebelión en las aulas (To Sir, with Love, 1967) en un final complaciente; por su parte el profesor John Keating (Robin Williams) en La Sociedad de los Poetas muertos (Dead Poets Society, 1989) instaba a los alumnos a ver el tuétano de la vida, un The End con consecuencias. En cuanto a las mujeres educadoras, apreciamos en La Sonrisa de Mona Lisa (Mona Lisa Smile, 2003) cuando Katherine Ann Watson (Julia Roberts) fomentó la confianza en sus alumnas para que ellas aprendieran a ser libres y conseguir un mejor futuro, igualmente el final fue agrio-dulce; y por último, Erin Gruwell (Hilary Swank) en Escritores de la libertad (Freedom Writers, 2007), quien gracias a la lectura del diario de Ana Frank y el interés de ella por cada uno de los estudiantes, ayudó en positivo al cambio interno de “negros” y latinos, culminando el drama en un final feliz. Todos esos personajes con carismáticos líderes, alguno de ellos inspirados en hechos reales, basaron su didáctica en la enseñanza práctica sin abandonar la teoría.

Cuatro ejemplos de soñados profesores que muchos jamás tuvimos la oportunidad de tener, porque la educación en Venezuela –con excepciones- tiene docentes que trabajan por un quince y último, no por vocación. Si a eso le sumamos que actualmente quienes están preparando a las nuevas generaciones son los recién bachilleres graduados de misiones P.S.U.V. (Partido Socialista Unido de Venezuela), que luego son “profesionales” salidos de misiones P.S.U.V., y que están idiotizados para ideologizar, con esto se puede afirmar que la educación en el país NO SIRVE.

Como ese es un tema para extenderse, mejor y seguimos con el cine y sus magnificas producciones, en este caso con la película LA OLA (Die Welle, 2008) que al igual que los metrajes ya nombrados, desarrolló la historia en un aula de clases involucrando a un grupo de alumnos de distintas clases sociales y a su profesor líder, quien dejó de lado los libros para encausar el aprendizaje en la práctica y tratar un tema tan álgido como la autocracia. Para lograr disciplina grupal y obediencia al guía, la metodología usada por Rainer Wenger (Jürgen Vogel) partió de una interrogante realizada por uno de los alumnos que no comprendía como en la época nazi el resto de la población no se daba cuenta de las atrocidades que se estaban cometiendo, convirtiéndose así en cómplices de los lamentables sucesos. Por eso, conociendo las nuevas generaciones los hechos acaecidos en Alemania y otras partes del mundo: ¿Podría repetirse una dictadura? ¿Podría repetirse un régimen autocrático?

Es en ese punto que la película trasciende y se vuelve importante, porque no es sólo tratar la educación de manera creativa y sin restricciones, sino adoctrinar hasta lograr la transformación que se da por medio de un movimiento improvisado, dirigido por un líder que pretendió resolver un “concepto” incentivando a los débiles y rebeldes, sin antes evaluarlos individualmente. Los adolescentes son tratados como masa, obteniendo cambios bruscos que pudieran causar trastornos a corto, mediano o largo plazo. Por tanto, el liderazgo se volvió negativo creando futuros monstruos, aunque en el experimento su intención inicial era ejemplarizante y no causar daño, tenemos conocimiento histórico que ese es el cruel objetivo de manipulación de masas, ejemplos hay de sobra.

La dinámica se volvió atractiva para el estudiante, quien además se integró a la creatividad por el motivo grupal que los unía, así ellos no estuvieran comprendiendo el contenido real de sus acciones, y el líder, quien tiene el poder, parecía estar claro de lo que hacía sin medir las consecuencias del día a día, sin evaluar los pro y los contra de la autocracia, contrarrestando de esa manera la realidad del experimento actual con el pasado que los atormenta: El nazismo.

LA FICCIÓN NO SUPERA LA REALIDAD

Escrito lo anterior, se hace necesario realizar un didáctico paralelismo con lo visto en la película y la realidad de la criolla ola nazi; descartando la disciplina y orden que el gobierno dictatorial venezolano no tiene, si hay ciertas imágenes comparativas para quien todavía tenga dudas o no esté claro que es lo que se está viviendo en el país, resistiéndose a creer que es protagonista de una trágica muerte de la democracia, una aberración permitida por el pueblo. Sí tú chavista, tú opositor, tú nini, ciudadanos todos, estamos siendo cómplice de lo más parecido al totalitarismo de un partido único que avanza en similitudes sangrientas ya sufridas por generaciones pasadas y, que se enorgullece por violar los derechos humanos de la población.

En este documental de la semblanza latinoamericana que servirá en el futuro a múltiples cineastas de Venezuela y del mundo, los cómplices están siguiendo fielmente la orden de inescrupulosos para un holocausto nacional, no son los supuestos incautos de la Alemania nazi, en este país todos estamos al tanto de lo que está pasando, unos podemos sólo gritar a medias o protestar con las uñas, otros están en silencio dejando pasar el maltrato por miedo o indiferencia, y los que pueden revertir los terribles sucesos que están a la luz pública –y los muchos casos que desconocemos-, todavía no se atreven a dar el cambio. Estamos esperando por la decisión y unidad ¿o nos hundimos todos?, ojalá y no sea tarde.

En la siguiente composición faltaron algunos rostros conocidos por su descaro, y sí se consideraron a todos los discípulos de la secta real, lo que pasó es que no hubo espacio para tanto despotismo y corrupción.

VERSUS

¿CREÍAS QUE NO SE PODÍA REPETIR?

La Ola (2008)

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