Discurso del Movimiento Estudiantil ante la Asamblea Nacional

Uno de los momentos más emocionantes, impactantes y cinematográficos de nuestra historia contemporánea en Venezuela, ha sido la intervención en vivo, directo y en cadena nacional de los demócratas estudiantes en la Asamblea Nacional el día jueves 7 de junio de 2007. Qué sirva de ejemplo, motivación e inspiración para las nuevas generaciones de venezolanos, las acciones de un grupo de estudiantes quienes en un contexto hostil de confrontación y autoritarismo, han recorrido el país llenándolo de esperanza.

 

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Discurso del Movimiento Estudiantil
ante la Asamblea Nacional

Señores parlamentarios, padres, hermanos, compañeros, y todo aquel que pueda estar escuchando estas líneas. El día de hoy nos dirigimos a ustedes pues se nos ha consignado la responsabilidad de tratar de recoger el sentir y el pensar de la juventud venezolana dentro de esta coyuntura socio-política, se nos ha dado la oportunidad de reivindicar, ante esta asamblea, y ante el país, la razón de ser de nuestra protesta.

Una tarea enorme y compleja, pero la cual asumimos con gusto, pues consideramos necesaria la labor de hacer llegar el mensaje de nuestra lucha de una manera clara y entendible a quien desee escucharlo.

En primera instancia, quisiéramos extender nuestras más sinceras felicitaciones a todos los estudiantes venezolanos pues por vez primera, hemos conquistado una voz disidente y plural en esta Asamblea Nacional, esto gracias a nuestra lucha constante, férrea y pacífica.

Sintámonos orgullosos. Vencimos. Empezamos a hacer historia.

Nos encontramos en esta tribuna para manifestar nuestro repudio al cierre arbitrario de RCTV, a la criminalización con la cual se ha pretendido manchar la protesta estudiantil, a los insultos que hemos recibido, en este mismo hemiciclo, todos los estudiantes y a las violaciones sistemáticas de nuestros derechos fundamentales.

Hoy, los universitarios no vinimos a esta palestra pública a debatir. La agenda del movimiento estudiantil, sólo la define el movimiento estudiantil. Hoy vinimos aquí a reivindicar los derechos civiles.

No se equivoquen, el debate entre los universitarios y de los universitarios sin duda alguna se llevará a cabo. Pero el debate entre los universitarios se debe llevar a cabo en las universidades, en las calles, en las plazas y en los barrios. El debate entre los universitarios y de los universitarios se debe llevar a cabo con una agenda de discusión clara y de conocimiento público. El debate universitario se debe llevar a cabo bajo reglas que sean de pleno conocimiento entre los participantes. El debate se debe llevar a cabo bajo una moderación imparcial. En fin, el debate entre los universitarios se debe llevar a cabo de manera tal que refleje nuestras condiciones propias de estudiantes. Es decir, de manera organizada, planificada, inteligente, justa y de iniciativa propia.

También quisiéramos aclarar, que no venimos aquí a exponer nuestras tendencias políticas, ni nuestro proyecto de país, simplemente, porque como colectivo aún estamos construyéndolo. Esto no quiere decir, que los estudiantes que nos encontramos en desacuerdo con lo que está ocurriendo en el país no poseamos pensamiento crítico y analítico ni que seamos incapaces de generar propuestas. La realidad es que nosotros no formamos parte de un sistema ideológico único, ni poseemos una línea de pensamiento única. Es por eso que las puertas al dialogo y a la discusión seria de ideas y propuestas se encuentran abiertas.

Y es dentro de ese marco plural de ideas que emerge nuestra visión común, una visión común de libertad, igualdad y democracia.

Y es dentro de esa visión común bajo la cual nace una concepción del estudiante, bajo la cual, los estudiantes no somos socialistas, somos seres sociales.

Los estudiantes no somos neoliberales, somos seres libres.

Los estudiantes no hacemos oposición, nosotros hacemos proposición.

Nosotros, no pretendemos pasar a formar parte de la mitología popular, ni que nuestra imagen adorne paredes de universidades y camisetas de jóvenes estudiantes. Tampoco pretendemos adornar las páginas de los libros de texto que son ojeadas por bachilleres a lo largo y ancho del territorio nacional, ni que una faustuosa autopista lleve nuestro nombre.

No deseamos ser ni un “pudo haber sido” ni un “lástima que fue”, deseamos ser algo más, un “es” y un “será”.

Nosotros como miembros del futuro de éste país, tenemos la obligación moral de velar por el presente, tenemos la obligación moral de labrar dicho futuro, tenemos la obligación moral de no bajar la guardia nunca, pues nuestra responsabilidad no es sólo con nosotros mismos, es con quienes nos anteceden, es con quienes nos substituirán, es con quienes hoy por hoy nos acompañan haciendo vida en este país y defraudarlos, sería cobarde y defraudarlos, sería apátrida, y defraudarlos, simplemente, no es una opción.

Es por eso que la juventud está hoy en la calle, no estamos luchando por los intereses de un grupo empresarial, no estamos luchando en nombre de intereses internacionales, no estamos luchando a favor de una tendencia política. En todo caso, estamos en la calle haciendo política sin los políticos tradicionales, fraguando una lucha cotidiana en nombre de nuestra nación y salvaguardando los intereses de una sociedad entera.

En un principio nuestra movilización nace en respuesta a la medida tomada de manera injusta contra RCTV. Nuestras acciones de calle responden a la amenaza a la libertad de expresión, que esta medida representa. Responden al vacío y a la nostalgia que se siente en los hogares de los venezolanos. Responde a la apropiación ilegítima de las antenas de transmisión de RCTV. Responde a la realidad que enfrentan 3.000 trabajadores cuyo sustento esta en riesgo y con los cuales somos absolutamente solidarios. La bandera de RCTV la mantendremos hasta que la señal del canal 02 vuelva a su legítima frecuencia.

Más aún, a lo largo del camino nos hemos dado cuenta que nuestra responsabilidad para con el país va más allá.

Es por eso que hoy estamos en la calle, convencidos que todos los venezolanos deberíamos ser tratados del mismo modo, sin discriminación y sin juicios de valor que distingan entre buenos y malos.

Creemos en la equidad y en la igualdad; en la igualdad de oportunidades y en la igualdad ante la ley.

Consideramos que si unos venezolanos tienen derecho a ir a Miraflores, todos los venezolanos deberíamos tener el mismo derecho.

Consideramos que si unos venezolanos tienen derecho a trasladarse desde el interior del país en autobús para manifestarse en la capital, todos los venezolanos deberíamos tener la posibilidad de hacerlo.

Consideramos que todo ciudadano, independientemente de su preferencia política, tiene el derecho de trabajar y progresar como empleado estadal. Consideramos que debe rechazarse toda forma de injerencia internacional, venga de Estados Unidos, Nicaragua o Cuba.

Consideramos que ya de una vez por todas hay que acabar con las divisiones, con el doble discurso y con la discriminación.

Estamos en la calle porque somos demócratas y por lo tanto no creemos en ningún grado de autoritarismo. No creemos en las hegemonías de las minorías, ni tampoco en las hegemonías de las mayorías. Reprochamos de forma categórica, toda forma de gobierno, pasada o presente, que atente contra el derecho de los ciudadanos a vivir, y más aún a vivir siendo libres.

Hoy nuestras clases son en las calles, hoy no sólo pedimos sino exigimos y promovemos la reivindicación de los derechos civiles. Es nuestro deber hacerlo.

Decimos: Basta de discriminación, exigimos y promovemos la reconciliación nacional.

Permítannos expresarnos y manifestarnos libremente.

Tomen en cuenta nuestras propuestas en temas de interés nacional, pues será nuestra generación la que tendrá que lidiar con las consecuencias.

No criminalicen de antemano la protesta, que no se menosprecie ni se insulte nuestra iniciativa y que se le dé libertad y respeto a aquellos que han sido injustamente perseguidos y vejados públicamente, como es el caso del bachiller Nixon Moreno y los más de 200 detenidos en las últimas protestas, para los cuales exigimos la revocatoria de todas las medidas de presentación judicial.

Creemos en la procura de la seguridad, el bienestar y la mayor felicidad posible para nuestro pueblo.

Es por eso que exigimos, con la misma entereza y con la misma fortaleza, que se vele y se garantice el derecho a elegir. Entendiéndose el derecho a elegir desde lo más simple como el derecho de decidirqué ropa usar, qué comer y qué ruta tomar para ir a su trabajo. Hasta lo más complejo como elegir su culto, su ideología y sus autoridades políticas. Pasando también por su derecho a elegir qué desea leer en el periódico, escuchar en la radio y ver en la televisión.

Pues esa decisión debe recaer finalmente en el individuo, en el ciudadano, no en el Estado y no en el Gobierno. Ese derecho a elegir lo que más nos satisfaga es el que hace al hombre verdaderamente libre, es el que hace al hombre verdaderamente humano, ya que una vida sin elecciones, una vida sin decisiones, tiene poco de vida, tiene poco de libre y tiene poco de humano. Sería una existencia robótica, unipolar, sería en fin, un sinsentido.

Esa es la finalidad de nuestra lucha, una lucha sin pretensiones golpistas o desestabilizadoras, una lucha que se mantendrá invariablemente en el marco de la constitución, una lucha de libertades, una lucha de elecciones, una lucha que como hombres, mujeres, estudiantes, universitarios y por encima de todo, como venezolanos no podemos dejar de librar. Es nuestro derecho, es nuestro deber, es nuestra responsabilidad y es nuestra obligación moral.

Y es que nosotros conformamos una generación sin pasados oscuros, una generación sin odios ni revanchismos. Una generación que ha superado el cortoplacismo. Nosotros, los jóvenes de Venezuela, estamos armados….estamos armados con conciencia, garra, corazón, carácter, solidaridad, alegría, optimismo y humildad. Somos una generación que está dispuesta a fallar y a levantarse de nuevo, una generación dispuesta a empezar desde cero, una generación capaz de verdaderamente forjar libertades y más aún realidades, una generación que no descansará hasta que seamos el país que podemos ser y la sociedad que debemos ser. Una generación que luchará, hoy, mañana y siempre por ser libres y verdaderamente humanistas.

Soñamos con un país donde podamos ser escuchados. Sin tener que estar uniformados Sin más nada que decir… por ahora


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