Siempre en Abril (2005)

[Sometimes in April, 2005].

historia que no debería repetirse…

Guión y dirección: Raoul Peck.

Elenco: Idris Elba (Agustin Muganza), Carole Karemera (Jeanne), Pamela Nomvete (Martine), Oris Erhuero (Honoré Butera), Debra Winger (Prudence Bushnell).

Drama documentado de forma detallada del genocidio en Rwanda, tragedia de ritmo lento sin perder el impacto desgarrador de un hecho que muchos desconocíamos quizás por nuestras propias realidades sociales, la poca difusión del tema o simplemente por falta de interés, en cualquiera de los casos es de agradecer la labor social de quienes hacen cine y llevan a todos los públicos cintas como Siempre en abril o La matanza, que brindan información al respecto.

Kigali, año 2004. En la actualidad de la narración, el sobreviviente Agustin Muganza (Idris Elba) reconstruye lo sucedido aquel abril del año 1994 a través de su conmovedora historia personal. Cuando fue derribado el avión donde iba el presidente de la etnia dominante, se desató la venganza de la milicia hutus contra los tutsi y demás opositores. Violencia promovida mucho antes dado el entrenamiento clandestino a civiles como pate del odio constante transmitido por el medio radial propagandístico de los hutus. Muganza, para aquel entonces, soldado y hutu moderado, estaba casado con Jeanne de raza tutsi y tenía dos hijas, para salvarlas pidió ayuda a su hermano (hutu radical), sólo que el arrase masivo y sin piedad bajo cualquier cantidad de aberraciones, hizo implacable la búsqueda usando listas para exterminar a los “enemigos” opositores durante tres meses. Tiempo después de dichos actos fatídicos, se inició el juicio por la matanza y entre los juzgados está Honoré Butera, periodista y hermano de Agustin Muganza.

La controversia en Rwanda data desde sus traumáticos orígenes. En principio los colonizadores belgas catalogaron y dividieron a la población pasando a ser la etnia tutsi superior por sus características físicas, creando resentimiento en la raza mayoritaria hutu. Posteriormente, cuando llega al poder la élite hutu se pasó factura a la anterior raza dominante. El hecho concreto, abominable y sin sentido, sucedió en el cuarto mes del año 1994 cuando se acusó a la etnia tutsi de derribar el avión donde iba el presidente Juvénal Habyarimana del clan hutu, por lo que estos decidieron arrasar con las “cucarachas” y hacer limpieza étnica, aunque el trasfondo era una lucha de poder.

Reflexión

Viendo la creación de Raoul Peck, me volvió a pasar lo que ya es una constante, identificarme con las víctimas de este tipo de historias basada en hechos reales. No es fortuito que suceda eso porque sobrevivo en un país en conflicto dominado por una élite que usa el poder y distorsiona la realidad para atrapar a los ignorantes hasta convertirlos en fanáticos extremistas. A más de uno le ha pasado la idea que esa matanza masiva pudiera suceder en Venezuela –ya vivimos un ensayo macabro aquel abril del 2003-, porque lamentablemente la división ya es un hecho (adoctrinados vs demócratas) como el uso de listas. Asimismo, se nos habrá ocurrido pensar con qué y con quienes contamos de suceder algo similar, ¿estamos preparados?.

A estas alturas, la ayuda internacional que pudiera recibir un país petrolero como el nuestro suena más factible en comparación a la desventaja del subestimado Rwanda. Tal vez en una circunstancia extrema como lo sucedido en África nos haga más “afortunados” para la intervención, cuestión que aterra al régimen más que a los demócratas que estamos bajo las garras de un grupito de feroces animales ávidos de eliminar lo que para ellos somos: “cucarachas escuálidas”. Pero luego de todo lo que hemos sufrido -aún incomparable a los hechos de Rwanda-, nuestros gritos no alcanzan a oídos sordos, por lo que la ayuda foránea es una posibilidad cada vez más lejana.

“Y cuando una persona dirige asesinos, él también es asesino”

Este drama para televisión premium, cautiva por los contrastes y el rechazo que se siente en cada detalle mientras se compara con la realidad inmediata. Hará meditar a propios y extraños de la capacidad criminal que puede desatar contra hermanos de la patria nuestras miserias humanos, egoísmos, ambiciones y resentimientos. Nos veremos sometidos a la vergonzosa idea de que hechos así se puedan repetir una y otra vez en cualquier país dividido, con o sin riquezas que interesen a grandes potencias. Es un S.O.S. mundial.

 

 

 

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