De ‘La señora Dalloway’ (1925) hasta ‘Las horas’ (2002)

Las Horas, 2002.

Director: Stephen Daldry (Billy Elliot).
Guionistas: David Hare y Michael Cunningham (The Hours, 1998).
Elenco: Nicole Kidman (Virginia Woolf), Meryl Streep (Clarissa Vaughn), Julianne Moore (Laura Brown), Ed Harris (Richard Brown), Jack Rovello (Richie Brown), Stephen Dillane (Leonard), Allison Janney (Sally Lester), John C. Reilly (Dan), Toni Collette (Kitty), Miranda Richardson (Vanessa), Claire Danes (Julia Vaughan), Jeff Daniels (Louis Waters).
 

* No apto para depresivos con tendencia suicida. Eso sí, largometraje altamente recomendado para profesionales y estudiantes de psiquiatría, literatura y arte dramático; y para el total disfrute de aficionados al buen cine, al texto creativo y a los admiradores de un elenco de primera línea.

¡Acción! [spoiler]

Siglo XX, Sussex, Inglaterra 1941. La reconocida literata Virginia Woolf (Nicole Kidman) luego de escribir una sentida carta de despedida, acaba con su vida; este prólogo da inicio a dramáticos relatos simultáneos que unen a tres mujeres en distintas etapas de un día cualquiera: La escritora en Richmond, Inglaterra (1923) en pleno proceso creativo de ‘La señora Dalloway’ (1925), a Laura Brown (Julianne Moore) lectora de la novela de Woolf en la ciudad de Los Ángeles (1951), y a Clarissa Vaughn (Meryl Streep) como la personificación del personaje principal de la novela que escribió Woolf y que lee Brown, trasladada a la actualidad de New York (2001). Para cerrar el círculo, en el epílogo la novelista se despide para siempre.

 

‘La señora Dalloway’ (1925) vs ‘Las horas’ (2002)

Novela: “La señora Dalloway decidió que ella misma compraría las flores.” Pág. 5.

Para quien vio este drama psicológico sin tener conocimiento del argumento y del carácter biográfico que posee, comprendió la aparente independencia en las historias de tres féminas tristes y melancólicas, en edades, épocas y ciudades distintas, conectadas entre sí por una obra literaria. Posiblemente también, se le dificultó entender dónde radicó la fragilidad de las protagonistas para tanta desesperación y dramatismo contenido. Si por el contrario, conoció de antemano que el personaje que unió las historias, es la reconocida escritora británica Virginia Woolf y que el vínculo entre las mujeres es la novela de su autoría ‘La señora Dalloway’ (1925), entonces, admiró -todavía más- la brillante unidad estructural (aplausos para la edición y el montaje) del poderoso guión adaptado por David Hare basado en la novela The Hours (1998) de Michael Cunningham ganador del premio Pulitzer, y sucumbió ante los recursos fílmicos usados por el director Stephen Daldry.

Siguiendo ese orden, y si leyó la novela inspiradora, el disfrute de la propuesta cinematográfica es superior ya que captó las comparaciones, conexiones y simbologías entre los personajes, los objetos y las frases en la trama con relación al texto original (dormitorios, espejos, flores, pájaro, ventanas). En ese sentido y sin temor a equivocarme, la mayoría del público no sabe, si quiera, quien es Virginia Woolf y aún así, evaluó el contenido desde lo básico que es la identificación -o no- y la compasión que le produjo en esa reinterpretación llevada al cine de casi dos horas de duración, que partió desde los imperdibles créditos iniciales.

 

Película: “Vivo en un pueblo en el que no quiero vivir. Tengo una vida que no me gusta.”

Duro drama intimista, desgarrador y lapidario al ver cómo pasa el tiempo a un ritmo externo distinto al ritmo interno, en un río profundo de emociones contenidas, de algunos seres que no encontraron el cauce a la utópica felicidad. Largometraje original y minucioso, nada convencional, por eso no pasó desapercibido para cierto público que quedó prendado de la historia como una unidad o se interesó por algún relato en particular, mas, se mantuvo en expectativa ¿dónde pararán esas mujeres y sus tristezas?, ¿conseguirán el sentido a la vida?, ¿cuáles serán sus desenlaces si sus mentes, más que sus circunstancias, le juegan en contra?, ¿se escaparán de la vida o huirán de la muerte?

 

Novela: “La retiene cierto dolor por el pasado, cierta preocupación por el presente. Son las once y media, dice, y el sonido de St. Margaret se desliza en los entresijos del corazón y se entierra en círculo tras círculo de sonido, como algo vivo que ansía confiarse, dispersarse, quedar, con un estremecimiento de delicia, en descanso; cual la propia Clarissa, pensó Peter Walsh, descendiendo la escalera al tocar la hora, vestida de blanco.” Pág. 141.

La simbiosis de la escritora quien crea, de la lectora que descifra y el personaje que sufre, son parte de la retroalimentación entre ficción y realidad, que describe de forma literaria mientras impone el ritmo del lenguaje visual en una larga secuencia imaginaria de lo que podría ser la vida de una persona en un solo día (ayer, hoy o mañana); el tiempo, las horas, cada segundo en estos personajes se vuelve interminable, sobran.

Novela: “Ni siquiera podía percibir el eco de su antigua emoción. Pero recordaba los escalofríos de excitación, y el peinarse en una especie de éxtasis…” Pág 27.

Ese curioso espectador más allá de la obvia locura, deseo sexual y latente suicidio, se enfocó no sólo en las distintas fachadas (estupendo diseño y fotografía) sino en los detalles del lenguaje no verbal reforzados con la imagen (superlativo el director), y mientras trató de decodificar el mensaje, la vibrante música seguía las soledades de los personajes principales que aspiraban la libertad por sentirse presos de sí mismos, estancados, frustrados, vacíos e insatisfechos; hasta que un día cualquiera se rebelaron contra la inconformidad existencial, confrontándola desde distintos focos depresivos. Luego de haber evadido o aceptado sus circunstancias (Laura y Clarissa) o muriendo silenciosamente en el aislamiento inducido (Virginia, Laura y Richard), se reconstruyeron abandonando parejas y recomenzando de nuevo (Laura y Louis), aceptando la realidad y comprendiendo el valor de la vida (Clarissa), mientras otros, los más sensibles poetas, devastados por la enfermedad decidieron su final como solución definitiva para liberarse y liberar al entorno (Virginia y Richard).

Novela: “La señorita Kilman prestaba libros a Elizabeth. El derecho, la medicina, la política, todas las profesiones están abiertas a las mujeres de tu generación, decía la señorita Kilman.” Pág. 103.

La discriminación sufrida por la mujer y experimentada por la propia autora Woolf (siendo escritora en un campo dominado por los hombres), hace que forme parte de la lucha por la igualdad femenina, incluyendo en sus obras los ideales de lo que una mujer deber ser y decidir como parte de su progreso personal. En el largometraje se traduce la esencia feminista y se redobla la apuesta, planteando la liberación femenina desde el simple hecho de comprar flores, y bajo distintos puntos de vista (libre elección profesional y sexual, emancipación), hasta la evolución del género y sus alcances, y cómo aún con todo lo logrado, le falta romper barreras.

Novela: “De repente, Septimus dijo: Y ahora nos mataremos, cuando estaban junto al río, y miró el río con una expresión que Lucrezia había visto en sus ojos cuando junto a él pasaba un tren o un autobús, una expresión de estar fascinado por algo; sintió que se apartaba de ella, y le cogió del brazo. Pero en el camino de regreso a casa estuvo perfectamente sereno, perfectamente razonable. Discutía con ella la posibilidad de matarse los dos…” Pág. 53.

La escritora británica Virginia Woolf dado su trastorno psiquiátrico, rondándole ideas suicidas (que lo concretó el 28 de marzo de 1941) y reflejando su propia depresión en ‘La señora Dalloway’ (1925) novela la cual es base para la película en análisis, también recreó su intriga por la muerte en varios de los personajes, cumpliendo su deseo luctuoso con Septimus Warren Smith. De igual forma Michael Cunningham diversificó ese desequilibrio entre varios personajes pero concretó el hecho tanto en la realidad de la escritora como con Richard el personaje de ficción. Asimismo, la mezcla de características entre los personajes hace recordar que Clarissa Vaughn tiene aspectos de Rezia y Dalloway, que Richard en la película es fácil identificarlo con Septimus Warren Smith (novela original) mas también tiene el semblante de amor incondicional tanto de Peter (novela original) como de Leonard, el esposo de Virginia Woolf (película).

ELENCO

PERSONAJES

Virginia Woolf a Leonard: “…Has sido, en todo sentido, todo lo que uno puede ser. Sé que estoy arruinándote la vida. Sin mí, podrías trabajar. Y lo harás…”

Nicole Kidman (35 años) en su segunda nominación al premio Óscar por Virginia Woolf en ‘Las horas’.

Sería después de ‘To die for’ (1995) que la australiana marcó un notorio crecimiento actoral, y si bien para el año 2002 ya tenía un recorrido cinematográfico de más de veinte largometrajes, su progreso definitivo ocurrió un año antes con dos recordadas películas como ‘Los otros’ (2001) y ‘Moulin Rouge’ (2001). Hasta su consagración definitiva con ‘Las horas’ que le otorgaría su primer premio de la academia personificando a la novelista Virginia Woolf.

El asumir un biopic atípico a lo acostumbrado, ya convertía al personaje en un reto inolvidable, caracterizando a la icónica escritora, y reforzado el contenido con maquillaje, peinado, ambientación y dominio del acento inglés británico. Virginia Woolf en dos etapas, en un principio y final poéticamente reflexivo, combinando imágenes y su voz en off; y en el desarrollo observamos una Virginia más joven, de la que no conocemos su pasado ni se profundiza en el contexto, pero sus breves y rotundos matices, palabras, miradas, gestos y corporeidad, develaba su enfermedad mental y sus dudas existenciales volcadas en su obra.

 

Las horas (2002) - Virginia Woolf (Nicole Kidman)Virginia Woolf (Nicole Kidman) la vemos en dos etapas de su vida, la primera en Inglaterra (59 años de edad) abriendo y cerrando el drama, presentándose a través de una carta de despedida dirigida a su esposo, donde se infiere su delicado estado emocional que le hace tomar la radical decisión de acabar con su dolor.

“Alguien debe morir para que los demás valoremos la vida.”

Después en retroceso temporal e intercalando con otras dos historias, la conocemos más joven (41 años de edad), al cuidado y protección de su esposo Leonard Woolf (Stephen Dillane) a la par que se intenta recuperar de su enfermedad mental (con dos intentos de suicidio), que controlan los doctores; a su vez, la observamos ocupada, inspirándose de lo que ve, oye y percibe, pasando las horas en la construcción de su famosa novela ‘La señora Dalloway’. En medio de ese proceso creativo, se siente encarcelada y aislada, añorando Londres, debatiendo su realidad y ficción como parte de la angustia existencial que le perseguirá hasta su muerte.

 

Kitty : “Había una razón por la que no podía concebir. Tienes suerte, Laura.”

Julianne Moore (42 años) con dos candidaturas al premio Óscar en el año 2003, su tercera nominación por Laura Brown en ‘Las horas’ (2002) y su cuarta nominación por el protagónico Cathy Whitaker en ‘Far from Heaven’ (2002).

 

La actriz para ese año 2002, contaba con un repertorio de destacadas actuaciones, de personajes únicos en dramas, comedias, comedias dramáticas y demás géneros cinematográficos, pero hasta ese momento, será Laura Brown el personaje perfecto. Dos etapas en el tiempo, bien delineado el contexto, sutilmente demarcado su casa de muñecas de los años ’50, puntual en el diálogo, ayudada con un desarrollo visual elegante en un permanente misterio hasta llegado un insospechado desenlace. Sin necesidad de desnudos ni escenas de acción, su personaje es poesía depresiva derramada en el cuarto, la cocina, en el auto y en un cuarto de hotel, y en ciertos silencios el poderoso mensaje resultó brutalmente devastador. Su interpretación merecía todos los reconocimientos.

 

Las horas (2002) - Laura Brown (Laura Brown)Laura Brown (Julianne Moore) se presenta en dos etapas, en la primera está casada, embarazada y tiene un hijo. Es sumisa, solitaria, introvertida, extraña, frágil, tímida, sin oficio conocido, ama de casa, dependiente afectiva y económicamente de su respetuoso y amoroso marido. Es físicamente sana, con una vida ideal al lado de un héroe de guerra, la mujer florero de los años ’50, útil para servir a los demás e inútil para complacerse así misma (características que también se apega a Clarissa).

¿Dónde radica su fragilidad? La cotidianidad le abruma y su dolencia no es producida por el afuera, está dentro de sí, en lo que no posee y que no ha experimentado ni descubrirá mientras se encuentre en esas cuatro paredes del hogar “perfecto”. Sus silencios, mirada perdida y expresión corporal, indica que su acomodo no la hace sentir segura, por el contrario, en su naturaleza aún no descubierta, la obligatoriedad matrimonial, rutina y el compromiso familiar es un peso sujeto a las tradiciones femeninas de la época de las cuales necesita liberarse. Y al sentirse influenciada por la novela ‘La señora Dalloway’, más, la reveladora conversación que tiene con Ketty (Toni Collette) a quien da un beso tierno, inesperado, compasivo, inoportuno e imprudente, despierta en ella un repentino impulso de acabar con su vacuidad e inconformidad existencial, hasta que un sueño la despertó a la vida. Ya anciana (año 2001), y como elemento sorpresa en la trama, asiste al encuentro de la amiga de su fallecido hijo Richard, narrándole porqué abandonó a su esposo y dos hijos para irse a trabajar a Canadá, buscando la independencia que la liberó de morir. El tiempo le dio la razón, de esa familia sólo quedó ella.

Louis Waters a Clarissa Vaughn: “El día en que lo dejé –a Richard-, subí a un tren y comencé a recorrer Europa. Me sentí libre por primera vez en años.”

Meryl Streep (53 años) ya con doce nominaciones, en esta oportunidad no optó al premio Óscar por Clarissa Vaughn en ‘Las horas’, pero sí obtuvo su decimo tercera nominación por Susan Orlean en ‘Adaptation’ (2002).

 

La actriz para esa fecha tenía más de treinta películas, series, miniseries, había incursionando en la mayoría de géneros cinematográficos, y contaba con dos premios de la academia, siendo una de las mejores intérpretes internacionales. Del grupo de personajes, el reto para abordar a Clarissa era superior, ya que en la estructura dramática era complejo asociarla con las otras dos historias y la novela original de Virginia Woolf (así haya obvios elementos que las vincularan), porque por sí sola es de quien menos se entiende su tristeza y conflicto personal considerando que su entorno es aceptable, con un estado de salud óptimo y de sexualidad libre de ataduras sociales. Su personaje, además, se sostiene es por otro personaje, entonces deja de ser principal. Al instante de su angustia y llanto repentino, descoloca al espectador así se entienda que ama incondicionalmente a su amigo ¿es para tanto su crisis? A lo mejor para el resto de la humanidad su tristeza es exagerada, pero por más pequeño que parezca el motivo de crisis personal, que sea inmenso para ese personaje (como lo sería para cualquier persona) basta y sobra. Ese peso de entrega y sacrificio que lleva Clarissa es el que debe descubrir el público, y con esos elementos emocionales la actriz debió enriquecer su historia sin contar con maquillaje o un adornado ambiente de época, por un lado dificultando el entendimiento de su rol y a su vez, engrandeciendo su interpretación.

 

Clarissa Vaughn (Meryl Streep) es una editora que convive en pareja con otra mujer, su hija es Julia (nunca conoció al padre). Es amiga incondicional de su ex pareja Richard.

“Siempre Haces fiestas para cubrir el silencio”

En apariencia, es centrada, independiente, estable, metódica, trabajadora, conforme con sus relaciones personales y con su vida, sana, profesional, con su preferencia sexual asumida, con un hogar constituido, segura de sí misma y que pareciera tener todo bajo control ¿dónde radica su fragilidad? La seguridad que muestra Clarissa es su mecanismo de defensa para controlar todo lo que le rodea, y se va afectando esa fortaleza en la primera visita del día que le hace a su enfermo amigo; posteriormente detona en plena conversación con el ex novio de su amigo, y de esa charla conocemos que fue pareja de Richard antes de él ennoviarse con Louis Waters (Jeff Daniels), y que aún así, se ha responsabilizado durante años por su delicado estado de salud.

Siente que su vida es trivial (horarios y fiestas) y solo le encuentra sentido útil cuando está ocupándose de Richard. Esa incondicionalidad con su amigo la ha hecho aislar adrede de su propia vida amorosa, no aceptando plenamente su relación de pareja porque su autonomía no es plena. Quizás, porque así como existe homosexuales que son empujados a experimentar la bisexualidad e imponerse socialmente ser heterosexuales (podría ser el caso de Virginia Woolf y Laura Brown), también se da casos de heterosexuales que se ven obligados a ser gays, o esa es la impresión que da mujeres como Clarissa que sigue amando a Richard y pareciera que de haber funcionado la pareja cuando era joven, se habría entregado en cuerpo y alma a mantener la pareja de por vida, o si hubiera encontrado la pareja femenina en aquel entonces, habría conocido lo que significa la felicidad. Al Richard “liberarla”, y luego de conversar con Laura (madre de Richard), comprendió y aceptó su relación con Sally (por eso la besa) porque decidió aceptar, aceptarse y vivir.

 

“Creo que perdí la noción del tiempo”

Ed Harris (51 años) en su cuarta nominación al premio Óscar por Richard Brown en ‘Las horas’. Antes de esta nueva candidatura al premio de la academia, la carrera de Harris es extensa y tan impresionante como el personaje que le tocó interpretar para este drama.

 

El trabajo actoral requirió de un conjunto de características para darle credibilidad a Richard: delgadez, maquillaje envejecido, desahuciado y en la etapa final del dolor físico y mental que le aniquiló; su postura corporal con puntuales ademanes amanerados propios de su condición sexual y de la enfermedad que le aquejó. Es por su voz, lo que dice y cómo lo dice, certero y conmovedor, que asumió una de sus mejores actuaciones.

 

Las horas (2002) - Richard Brown (Ed Harris)Richard Brown (Ed Harris) lo conocemos de niño y en la etapa crucial de su vida. En la niñez vivió con sus padres en un aparente hogar perfecto; callado, observador y sensible, intuitivo con el pesar de su madre. Ya adulto soltero, homosexual, poeta y novelista, padeciendo la enfermedad de SIDA. Sumido en depresión, cuidado por su incondicional ‘señora Dalloway’, quien le preparó una fiesta para celebrar el premio que él ganó.

Si hay un sufrido en este drama, ese es Richard, y cuando conocemos que él es ese niño de mirada conmovedora que gritó por su madre percibiendo la pérdida, se comprendió mejor el sufrimiento del adulto. Semblante desolador, de palabras tan agudas como certeras, su dolor es tan evidente que el público podría hacerse cómplice aceptando su decisión por muy polémico que sea. Él necesitó huir de la muerte en vida porque “liberándose” liberó a su amada Clarissa (así como la propia Virginia Woolf liberó a su esposo).

 

The end

(epílogo)

Novela: “Caminando hacia Bond Street, se preguntó si acaso importaba que forzosamente tuviera que dejar de existir por entero; todo esto tendría que proseguir sin ella; se sintió molesta. ¿O quizá se transformaba en un consuelo el pensar que la muerte no terminaba nada, sino que, en cierto modo, en las calles de Londres, en el ir y venir de las cosas, ella sobrevivía, Peter sobrevivía, vivían el uno en el otro, y ella era parte…” Pág. 9.

Drama poético tanto como la novela de Woolf (diálogos puntuales e imágenes reveladoras), sutilmente explícito en cuanto a la latente sensación de soledad, melancolía,  pérdida y muerte. Momentos finales donde quienes sobreviven, existen o viven, deben cambiar o resistir, en cualquiera de los casos, tomar una decisión y trascender.

Querido Leonard: “Hay que mirar la vida de frente, mirarla siempre de frente y conocerla por lo que es. Al final, hay que conocerla, amarla por lo que es. Y luego, ponerla en su sitio. Leonard. Siempre los años entre nosotros, siempre los años. Siempre. El amor, siempre. Las horas.”


Premio Óscar
Estreno en Venezuela: –.
 
Nominaciones: Critics Choice de 4/0, Globo de Oro de 7/2, SAG de 4/0, BAFTA de 11/2, Óscar de 9/1
 
Premio Oscar (1/9): Actriz principal (película, dirección, guión adaptado, actriz y actor de soporte, diseño de vestuario, edición, música original).

Ver también
Editado
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